Piquero de patas azules de Galápagos

  • Ave.
  • Nombre científico: sula nebouxii.
  • Nombre en inglés: blue footed booby.
  • Alimentación: peces, especialmente sardinas, anchoas, peces voladores, caballas y calamares.
  • Media de vida de 17 años.
  • Tamaño: hasta 90 cm de altura, envergadura hasta 1,5 metros.
  • Depredadores: búhos y halcones (depredadores de la cría).

Las Islas Galápagos, que se encuentran en el Océano Pacífico, por su estructura y formación netamente volcánica, son la cuna de una maravillosa diversidad en flora y fauna, que constituye el deleite de quienes viven ahí o visitan las islas.

Piquero de patas azules, otro encanto de las Islas Galápagos

Una de las especies representativas de la zona es la especie nativa conocida como piquero de patas azules. Hay quienes lo llaman bobo patiazul (por su torpeza en tierra) o fragata, pero su nombre científico es Sula nebouxii.

Aunque se lo puede encontrar desde Estados Unidos hasta Perú, es en las islas que conforman el Archipiélago de Galápagos donde se encuentra la mayor cantidad, sobre todo en las islas Española, Fernandina, Floreana, Genovesa, Isabela, Pinzón, Santa Cruz y Baltra.

Piqueros de patas azules.

Esta ave, la más estudiada por Charles Darwin en su investigación sobre la evolución de las especies, puede medir entre 76 y 88 centímetros de longitud y entre 156 y 158 centímetros de envergadura. Las hembras son más grandes que los machos y sus ojos, de color amarillo, tienen pupilas de menor tamaño que las de ellos. Cuentan con una media de vida de 17 años.

Su pico es alargado y cónico y sus alas y cola terminan en punta. El plumaje es café por encima y la parte de abajo es blanca, un poco rayada en el cuello y cabeza, sin olvidar sus palmeadas patas de color azul brillante que es su característica principal, aunque solo en los adultos, ya que los polluelos las tienen blancas.

Las hembras se comunican con un sonido bajo parecido al de una bocina y los machos lo hacen con silbidos agudos.

El piquero de patas azules, excelente cazador

Ya se dijo en un párrafo anterior que son aves torpes en tierra, pero en vuelo son brillantes y excelentes cazadores. Por lo general lo hacen en grupos de 200 individuos para alertarse entre sí.

Cuando aparece una presa vuelan en círculos, y tienen una excelente visión pues las avistan en pleno vuelo y se arrojan al agua de cabeza desde alturas de treinta metros aproximadamente, alcanzando hasta los 25 metros de profundidad.

Esta última característica varía entre macho y hembra ya que ellas, al ser más grandes, alcanzan mayor profundidad.

Cuando se trata de bancos de peces se sumergen por completo, utilizando sus patas para nadar y, en muchas ocasiones, comen su presa en ese momento, bajo el agua. Es por esto que sus fosas nasales siempre están cerradas, en otras palabras, son aves adaptadas para bucear.

Si se pregunta el por qué de su característico color azul en las patas, este se debe a los pigmentos carotenoides, que no pueden sintetizar y están presentes en la mayoría de los alimentos que consume el ave, como son los peces pelágicos: sardinas, anchoas, peces voladores, caballas y calamares.

Anidación y reproducción

En cuanto a anidación y reproducción, el piquero de patas azules es un animal bastante territorial y que gusta de estar en grupos grandes. Sus colonias pueden tener centenares de aves en época de apareamiento, en la que descansan y anidan en las islas que habitan.

Los machos delimitan territorios pequeños hacia donde atraen a las hembras, caminan y exhiben sus patas azules, también mostrando el material con el que hacen sus nidos. Cuando la hembra se decide por un macho, se pone frente a él abriendo las alas, él la imita y ambos echan sus cabezas hacia atrás emitiendo algo parecido a silbidos y gruñidos.

Luego del apareamiento, la hembra es capaz de poner de dos a tres huevos en un pequeño hueco en el suelo. Un dato curioso es que el piquero de patas azules, al contrario de otras aves, carece de los llamados parches de incubación,que no son más que la falta de plumaje en el vientre para estar en contacto con los huevos. Sus patas sirven para el fin de cubrirlos e incubarlos. Ambos, macho y hembra, se encargan del cuidado de los huevos y los polluelos.

Estas aves no tienen depredadores constantes, solo mientras son bebés se les debe cuidar de los búhos y halcones y es ahí donde juegan un papel importante sus patas descoloridas, que sirven para no llamar la atención. 

Son aves muy sociables, convirtiéndose en una atracción para los turistas que se ven encantados con su presencia, cosa que no sucede con otras especies de aves y mamíferos.

Curiosidades de esta especie

Sula nebouxii.

Por décadas, equipos investigadores de todo el mundo han realizado estudios profundos a las poblaciones de esta longeva especie, por lo que existe información completa de la misma, como por ejemplo sobre la forma de escoger y perder parejas y sus hábitos sobre la fidelidad y el adulterio.

También se sabe acerca de los privilegios de los hermanos mayores por encima de los menores y como los últimos luchan por su supervivencia durante toda su vida y el porqué de la fascinación con sus propias patas.

En la elección de pareja, es importante que el macho sea muy vistoso y en el caso de esta especie, sus patas son la prueba de su vitalidad y salud: mientras más turquesa el color, mejor. La explicación que encontraron los investigadores a esta fijación, es que los piqueros son sensibles a la luz verde azul.

También se ha demostrado que cuando un piquero no come por 48 horas, el color de sus patas empieza a desaparecer y vuelve a ser brillante cuando se alimenta. Por otro lado, se probó pintar las patas y se llegó a la conclusión de que las hembras evitaban a los piqueros con patas pintadas.

En investigaciones sobre la interacción social en las colonias de esta especie, se ha determinado que los polluelos que experimentan intimidación y malos tratos durante esa etapa a cargo de los otros miembros de la bandada, muestran en la adultez seguridad y mayores capacidades de supervivencia, como son el ahuyentar rivales y proteger a sus crías.

La interacción de pareja se da de esta manera: los piqueros cambian cada estación de pareja, aunque la fidelidad representa muchos beneficios a largo plazo. Según los resultados de los estudios realizados, las parejas que permanecen juntas por muchos años alcanzan a tener un 35% más de crías que los piqueros de la misma edad que han vuelto a tener pareja.

Otra costumbre que ha garantizado el aumento de las crías es el cuidado rotativo, año a año, entre ambos padres, para empollar y alimentar a los polluelos. Esto les lleva a tener la misma condición física, el mismo número de glóbulos sanguíneos y masa corporal.

La importancia de la presencia de esta ave en las islas se debe a que tienen su estatus de especie bioindicadora, ya que al reproducirse y tener colonias grandes demuestra que las condiciones oceánicas son óptimas y que el entorno cuenta con los recursos alimenticios necesarios para garantizar que su reproducción no se vea mermada. En las etapas de escasez se ven obligadas a modificar sus hábitos de alimentación y reproducción.

Una especie en riesgo

Este problema, que hasta hace unos años parecía una probabilidad muy lejana, ahora es una triste realidad. Un estudio reciente ha comprobado que la supervivencia del piquero de patas azules se ve amenazada. Dicho estudio, realizado en un lapso de tres años, ha demostrado que son cada vez más comunes los nidos vacíos de esta especie, dando la impresión de que evita aparearse.

Ya en 1997 se dio la primera alarma de la baja reproducción de esta ave, ya que se encontraron diez colonias vacías. En algunos casos se dieron intentos de reproducción pero ninguno se concretó en crías. A pesar de que en un principio se pensó que era una situación climática aislada del archipiélago, dicha teoría fue descartada. El estudio pasó a centrarse en la dieta de los piqueros y se encontró que la sardina les proporciona el mayor porcentaje de proteínas que estos necesitan para desarrollar todas sus actividades y hay una escasez de la misma por el cambio climático.

Otra dificultad que se le presenta al piquero es la llegada, cada dos o siete años, del fenómeno de El Niño, que causa que las aguas se calienten y se presenten otros cambios climáticos como inundaciones y sequías fuertes. La presencia de aguas cálidas sin los nutrientes que llegan desde las aguas antárticas disminuye la población de aves.

Aún con estos datos, los científicos no consideran que el piquero de patas azules sea una especie en peligro de extinción. Su población todavía es representativa, pero este estudio ha sido un llamado de atención que las autoridades responsables del cuidado y preservación del Parque Nacional Galápagos han tomado en cuenta.

Antes de que sea tarde, han empezado a tomar medidas para la temprana conservación de esta especie de ave tan importante para el ecosistema de las Islas Encantadas.

Ahora que conoces mejor al piquero de patas azules de Galápagos, recuerda que es una especie única que merece todo nuestro cuidado y atención. ¡Disfruta su presencia y toma muchas fotografías!

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